Quiero hacer dieta, mi pareja no me apoya, ¿Qué hago?

Al iniciar un plan de alimentación o proceso de cambio de estilo de vida más saludable y activo, te enfrentas a diversos retos.Entre ellos se encuentra el cambio de hábitos, patrones de comportamiento con respecto a horarios y estilos de comida; así como también elegir nuevos lugares para comprar los alimentos o quizás ajustar la técnica de cocción. Ya en si, estos son bastantes cambios a los cuales ajustarse ( y en algunos casos, esforzarse por cumplir, porque realmente no te apetece amoldarte a ellos, de forma natural), pero la historia no acaba alli, para los que estamos viviendo en pareja.

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Gorda nunca mas

Desde pequeña recuerdo escuchar a mis familiares y amigos conversar acerca del cuerpo ideal.Se escuchaban comentarios acerca de lo delgada o ¨gorda¨que estaba determinada persona.Noté desde esa tierna edad, que el sobrepeso o la gordura era sinónimo de no aprobación, ¨bullying¨ y soledad. Interioricé en mi interior la necesidad de ser delgada para ser parte del grupo, sin darme cuenta que aquí también iniciaba mi desconexión con mi cuerpo físico, con sus necesidades, sus mensajes, que en realidad sólo yo podía escuchar; pero que poco a poco bajé su volumen de voz.
Fue en mi niñez en que aprendí (muy equivocadamente)que las emociones estorbaban y que lo que importaban eran la meta y el objetivo por cumplir, aunque el proceso no fuera disfrutado.Confundí el esfuerzo a toda costa, con la pasión.Quien se encuentra apasionado y quiere lo mejor de la vida, encuentra la energía y el tiempo para dedicar lo mejor de sí mismo, tras ese sueño.Y lo más importante, es que disfruta ese proceso. Mientras que por otro lado , ese ¨esfuerzo a toda costa ¨, sacrifica tu disfrute del presente, colocando la esperanza en que ese futuro será mejor ( al final, sólo te das cuenta que perdiste tu tiempo presente).
Recuerdo la dificultad que tenía para demostrar mis emociones, quizás porque crecí entre muchos hombres (criados bajo el antiguo estilo de lucha, no expresar emociones y un papel marcado de proveedor), y lo normal era burlarse del mal día y seguir como si nada estuviese pasando.Aprendí a crear una gran olla de presión emocional, que cuando llegué a mi adolescencia, estalló. Recuerdo que empecé a cuestionar algunas cosas, a decir que ¨no ¨, a querer libertad en algunas cosas y a su vez, a dejar desbordar mi amargura.Nunca procesé duelos pendientes en mi vida, por pérdidas importantes, sino que actué como había aprendido ¨tan sólo seguir adelante, como si nada hubiera pasado¨.Esta amargura era mi cuerpo emocional pidiendo ser escuchado, y tardé unos años más en empezar a escucharle realmente, pero fue cuando mi cuerpo emocional ya no aguantó más, que empecé a tener altibajos con respecto a mi peso.Siempre he sigo delgada, pero fue en la adultez joven cuando empecé a tener algunas dificultades para mantener un peso ideal, asi como una nutrición que apoyara mi estado de ánimo, claridad mental, fuerza muscular y energía en general. Cuando tuve a mi primer hija esa dificultad de mantener un peso ideal se atenuó más, y hoy puedo asegurar que no se trató de que el embarazo le afectó a mi cuerpo, sino mi estado emocional y momento histórico en ese momento.Me enfoqué en esa nueva experiencia de ser madre, y me abandoné un poco. Ese abandono duró poco, porque conté con mucho apoyo familiar, y pude retomar mi autocuidado personal rápidamente y empecé a poner en orden mi casa emocional ( pasé de olla de presión a ollita) a través de diversas terapias, técnicas y espacios para mi crecimiento emocional.
Venía desde hace unos años atrás creciendo como persona, mujer, profesional lo cuál me sostuvo mucho en esos momentos de cambio, y me invitaron a interiorizar más allá, a poner mi mirada hacia adentro y limpiar las habitaciones de mi casita emocional.A veces queremos ser delgados, y nos afanamos por las dietas de moda, y nos sometemos a régimes alimenticios, sin prestar atención a nuestras emociones, recordando que éstas pesan más que los ¨kilos físicos¨. Si deseas alcanzar un peso ideal y sentirte realmente saludable, reduce peso emocional, y éste se verá reflejado en tu cuerpo físico, el cual se verá más joven, fuerte, alegre, sano y luminoso.Llenar tu ser interior de amor, te permite cuidar concientemente de ti, soltar cargas que no son tuyas y permitirte recibir las cosas buenas de la vida.
Aprendí a amarme, que para estar delgada físicamente, también lo tengo que estar internamente, y que el ejercicio del amor diario me permite amar mi presente, y disfrutar los pasos hasta construir ese futuro.Aprendí que primero es necesario soltar esa GORDA EMOCIONAL y abrazar mi esencia más pura, permitiéndome ser vulnerable, porque allí está la verdadera sanidad que perdura.
Asi que ¿GORDA? Nunca más!
Dra.Gloria Díaz
Medicina estética y Coaching

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